Hoy tengo algo que hacer

Duración

75 minutos

Dirección

Pablo Rosal

Estreno

18 Septiembre 2024
Teatro del Barrio (Madrid)

Con Hoy tengo algo que hacer nos disponemos a presentar las peripecias de un héroe moderno que, siguiendo los cauces de la gran tradición picaresca, parte del hogar con el propósito de comprender qué es esto de tener una ocupación, un algo que hacer que sustenta y organiza cualquier existencia.

Lejos de ser un tema anecdótico o elemental, o precisamente por esto último, se nos antoja como algo fecundísimo el poner atención sobre este fenómeno absolutamente universal, que atraviesa y fundamenta toda psique: la construcción de cualquier personalidad se basa en el tener algo que hacer, el relato de cada cual respecto al resto se sostiene en el valor y significado que le otorgamos al algo que hacer, y en un nivel todavía más básico: el día, la semana, el año, se hacen muy largos, nos piden relleno y estructura y dirección, necesitamos agarrarnos a algo que hacer para dar sentido y sustancia.

Dicho lo cual, sólo el payaso es capaz de emprender tamaña empresa con luminosidad, pues su insustancialidad fundacional e inherente, su distancia con cualquier certeza o seguridad y su inagotable curiosidad y sorpresa nos permite adentrarnos en esta investigación que aspira a desvelar honestamente y sin ironía las motivaciones y ocupaciones que dan forma a la orgullosa y atormentada vida humana. Mediante un relato torrencial, rico en encuentros, ocurrencias y verbo grácil, el espectáculo se propone desplegar un festín cómico y siempre poético. Para asumir el reto, no se nos ocurre nadie más atinado y poderoso que el gran Luis Bermejo. Su capacidad sugestiva, su encanto y su comicidad son un trampolín ideal para encarnar lo expuesto.

En este siglo XXI desvelado, literal, arrasado, sin apenas motivaciones mágicas o simbólicas y con una insaciable tecnología abstracta que no va a parar hasta simplificar la vida y desposeerla de toda voluntad, el algo que hacer se nos presenta como una rudimentaria incógnita, una duda desesperada para el devenir. Y al mismo tiempo, conocemos y sufrimos la necesidad de estar ocupados, allí construimos nuestro orgullo y nuestra respuesta al estar en la vida. Hemos enmasillado la vida con cosas que hacer para acallar muchas cosas. Y entonces, claro, el Arte ofrece su abrazo y su vacío, para que nos confesemos en comunidad.

Pablo Rosal ha vuelto a completar una obra fantástica, muy peculiar y que se inserta de forma renovada en toda una tradición de raigambre española.

Ángel Esteban MonjeKritilo

Una originalísima obra en la que vuelve a quedar patente la virtud de Rosal, poco frecuente en la literatura dramática, de hacer cognitivamente accesible el surrealismo.

Raúl LosánezLa Razón

Un festín de palabras para un actor portentoso.

Raquel VidalesEl País

Ficha

Autoría y dirección: Pablo Rosal
Elenco: Luis Bermejo
Diseño de escenografía y vestuario: Mónica Boromello
Diseño de iluminación: Raúl Baena y Eduardo Vizuete
Producción artística: Ana Belén Santiago
Producción ejecutiva: Lucía Rico
Dirección técnica: Tony Sánchez
Distribución: Caterina Producciones
Comunicación: Paloma Fidalgo
Fotografía: Laura Ortega
Cartel: Jacobo Gavira

Una producción de Teatro del Barrio.